Las diversas biografías del Obergruppenführer Reinhard Heydrich dan cuenta de la vida y obra de un personaje destacado, especialmente inteligente, desalmado, frío, eficaz y carente de empatía. En especial la obra «Heydrich. Violinista de la muerte», de Georges Paillard y Claude Rougerie, relata el antes y después de un muchacho con un brillante futuro pero que él mismo, según cuentan, se encargó de torcer hacia algo igualmente destacado pero perverso y violento que finalizó en Praga hace setenta y siete años. La historia de Heydrich habla de un joven de una familia de clase media, hijo del músico y compositor Bruno Heydrich, relacionado con la familia de Richard Wagner, oficial de la Marina, experto violinista, campeón de vela, de natación y de esgrima, piloto de caza, capaz de expresarse en varios idiomas y con una carrera que le podía haber llevado muy arriba. Todo eso empezó a torcerse en la primavera de 1924 cuando dejó el crucero Berlín, en el que había servido casi dos años bajo las órdenes de Wilhelm Canaris e ingresó en la Academia Naval de Oficiales de Mürvik. Es conocido el episodio un tanto confuso que Heydrich vivio en Barcelona a mediados de 1926 donde había llegado disfrutando unos días de permiso antes de incorporarse a su nuevo puesto en el acorazado Schleswig-Holstein. En una fiesta celebrada en el Consulado Alemán se llevó una bofetada de una mujer casada a la que asediaba e incluso se llegó a decir que fue denunciado a causa de su comportamiento, borracho, en burdeles de la ciudad. A partir de ahí todo fue a peor, según sus biógrafos, y al tiempo que ascendía en la Marina acumulaba un historial poco adecuado para un oficial hasta llegar el fiasco en Kiel, la base de la flota alemana, donde tuvo la mala idea de relacionarse con la hija de un destacado contratista de la Marina, directivo de I.G. Farben, cuando ya conocía a la que sería su esposa, Lina Von Osten. Se dice que Heydrich dejó embarazada a la «señorita I.G. Farben» sin intención de casarse, naturalmente y eso le valió ser expulsado de la Marina pues el padre de la joven era amigo íntimo del almirante Raeder, comandante de la Flota. Hasta ahí lo que siempre se nos ha explicado de los primeros años de Reinhard Heydrich y los hechos que cambiron su vida y le llevaron a la cúspide del régimen nazi.
No obstante, hay otro modo de verlo.


De todos es conocida la Operaciòn Valkiria, es decir aquel intento de golpe de Estado contra Hitler con el atentado de Rastenburg y la brutal represion posterior que alcanzó a altos oficiales del Ejército y especialmente a Wilhelm Canaris, a la sazón jefe de la Abwehr, el servicio de Inteligencia. Lo que suele ser desconocido es que la Operación Valkiria era algo diferente. Se trataba de un plan de acción diseñado desde hacía años y que era en realidad consistía en que el Ejército tomara las riendas del país en caso de un peligro inminente. Ese plan de emergencia había sido aprobado por el Alto Mando (es decir Hitler) nada más estallar la guerra para prevenir que el entramado civil de Alemania se viera desbordado y que entonces sería el Ejército de Reserva, unos 100.000 hombres en el interior del país, el que tomaría el mando.
Cuando Hitler tomó el poder, en 1933, el Ejército le aceptó porque el NSDAP, el Partido Nazi que mandaba tenía más de un millón y medios de afiliados, muchos más que el Ejército, contaba con una fuerza armada, las SA, y era una barrera contra la amenaza comunista, pero ¿eran los militares de ideología nazi? El nacionalismo, la utilizacion del concepto «nación» o «patria» como argumento político es de sobra conocido, pero en el Ejército alemán, como en otros, eso se plasmaba en su anticomunismo y en el apoyo a la monarquía por encima de la recien creada República. Si a eso añadimos la espina clavada de la derrota de 1918, eso era todo lo que les unía al Partido Nazi y desde luego la persona de Hitler al que llamaban «el cabo bohemio» no era «per se» para los militares el führer que propugnaban sus seguidores.
Supongamos pues que los jefes del Ejército de la época, Hans von Seeckt, Kurt von Schleicher o Werner von Fritsch aceptaron a Adolf Hitler pero se reservaron sus opiniones y sus planes de restaurar la monarquía y eliminar a los «luchadores callejeros» como llamaban a las SA. En la organización de esos planes se debió encontrar el que entonces era capitán de navío (coronel) Wilhelm Canaris, experto en Inteligencia que en 1935 sería bombrado jefe de la Abwher, la oficina de Inteligencia del Ejército. Para entonces, Canaris ya había captado y protegido a un joven marino llamado Reinhard Heydrich que había servido a sus órdenes en el crucero Berlín. Supongamos pues que Canaris, en contacto con los altos mandos del Ejército, diseñó un plan de eliminación del Gobierno del NSDAP para el momento oportuno. Tal y como iba pasando el tiempo, el NSDAP se afianza en el poder, la cúpula militar sufre la llegada de elementos muy cercanos a los nazis y Adolf Hitler adquiere cada vez más prestigio en Alemania. No obstante, Canaris y su círculo de jefes y oficiales siguen empeñados en deshacerse de Hitler algo que se irá haciendo necesario tal y como la derrota en la guerra se fuera haciendo más clara. ¿Con que cuentan para desarrollar su plan? Un Ejército de Reserva de 100.000 hombres controlado por el general Friedrich Fromm, supuestamente del lado de los golpistas, un sentimiento entre los generales, partidarios de un cambio y un topo infiltrado en el corazón del sistema nazi: Reinhard Heydrich. Toda la Operaciòn Heydrich responde pues a una operaciòn clandestina, de manual, que John Le Carré nos contó en «El espía que surgió del frío». Durante años, desde su salida del crucero Berlín, Heydrich va creando una «leyenda» que finalmente provoca su «expulsion» de la Marina. Eso justificará que los nazis le reciban con los brazos abiertos. ¿Cómo se introduce en ese círculo?, seduciendo a Lina Von Osten, destacada militante nazi y muy bien relacionada sobre todo con Heinrich Himmler. A partir de ahí, Heydrich solo tiene que desplegar su encanto y su inteligencia para irse colocando en línea para lo más alto del régimen, eso sí, sin disputar nunca el puesto a su inmediato superior, Himmler, solo extendiendo su poder en horizontal, SD, Gestapo, RSHA, Bohemia-Moravia… y el inminente nombramiento como «protector» de todos los terriorios ocupados. ¿En qué momento piensa Canaris en él como sucesor de Hitler? Probablemente a finales de 1941 cuando la Operación Barbarroja se está mostrando ya como un desastre y la entrada en guerra de Estados Unidos anuncian lo inevitable. Se produce entonces lo que sería el plan definitivo, la muerte de Hitler, el lanzamiento de la Operacion Valkiria, la neutralización de las SS y el nombramiento de Heydrich como canciller con lo que al menos desconcertaría a los nazis más acérrimos y pondría de su lado a los más jóvenes, eso sí, eliminando a la vieja guardia, Himmler, Goebbels y Goering. ¿Quién asesinó pues a Reinhard Heydrich y dejó a Valkiria sin repuesto?


Todo lo explicado en el apartado anterior no es más que especulaciòn, claro. Un argumento de novela o un informe de inteligencia con los datos disponibles. La realidad es que Heydrich sufrio un atentado en Praga el 27 de mayo de 1942 y murió pocos días después a consecuencia del mismo. Sus atacantes, paracaidistas checos, formaban parte del SOE, el grupo de operaciones especiales de la RAF y la idea de atentar contra el Protector de Bohemia y Moravia salió del Gobierno checo en el exilio, según se dice y la orden la dio en persona Winston Churchill. No es relevante si la idea se le ocurrió al mismo Churchill o a los checos porque la necesidad de la muerte de Heydrich era compartida por ambos. Pero, ¿había alguien más interesado en la muerte de Heydrich? Supongamos que alguien, en las altas esferas del poder, conocía el complot que incluía a Heydrich. O simplemente que Heydrich tuviera más enemigos dentro que fuera. La lista de enemigos comenzaría por Martin Borman, que le odiaba y le temía al cincuenta por ciento, seguía con Heinrich «Gestapo» Müller y con un número indeterminado de dirigentes nazis de los que guardaba expedientes que podían ser utilizados en cualquier momento para desprestigiarlos o hundirlos. Cabe la posibilidad incluso que su segundo Walter Schellenberg o su sucesor al mando de la RSHA Ernst Kaltenbrunner tuvieran interés en verlo desaparecer. ¿Y si Himmler estaba ya al tanto de Valkiria? No es probable que desde dentro se orquestara el atentado, pero sí es posible que la Gestapo, el SD o el entorno del Himmler conociera lo que iba a suceder y no hizo nada por evitarlo. ¿Y los británicos? ¿en qué les beneficiaba y por extensión al curso de la guerra la muerte de Heydrich? La repuesta conocida es que la actividad de Heydrich como protector de Bohemia y Moravia, es decir de la Checoslovaquia ocupada, se estaba gananado a la clase obrera checa poniendo a su servicio, sin problemas, la producción de armamento. Otro argumento podría ser que Churchill conocía los planes de los presuntos golpistas y de Canaris y no tenía la menor intención de ayudar a la continuidad de Alemania como potencia tras la caída del régimen nazi y la muerte de Hitler. Tal vez sabía, o intuía, que Heydrich estaba jugando con dos barajas y solo pretendía erigirse en Führer y Canciller.
Sin recambio para Hitler, sin un líder al que los SS (y los nazis) pudieran seguir, sin el compromiso de la jerarquía militar y por la mala suerte en Rastenburg, la Operaciòn Valkiria fue un fracaso. Tal vez todo sucedió como dicen, pero si no, es una buena novela.

José Luis Caballero


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