A la hora de hablar de la comunidad de inteligencia del Estado de Israel, el Mosad (acrónimo en hebreo de Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales) se lleva casi todo el protagonismo. Considerada como una de las mejores agencias de inteligencia a nivel mundial, se encarga de la recopilación de información sensible para garantizar la seguridad de Israel, lucha antiterrorista y de la planificación y ejecución de operaciones encubiertas en cualquier lugar del mundo. Famoso por algunas de sus espectaculares acciones, los límites de actuación del Mosad a veces se confunden con los del Shabak (“Servicio de Seguridad General”), otra agencia de inteligencia israelí mucho menos conocida y que casi nunca aparece en los titulares de prensa.

La fundación del Shabak es anterior a la del Mosad y se remonta a los orígenes del Estado de Israel. En 1948 surgió como servicio de inteligencia de las Fuerzas de Defensa con la misión de velar por la seguridad dentro del territorio. Dependiendo directamente de la oficina del Primer Ministro, los agentes del embrión del Shabak pronto tuvieron la oportunidad de mostrar sus capacidades con ocasión de la primera guerra árabe-israelí de 1948. En años posteriores extendieron sus competencias a la vigilancia de las actividades de los árabes que vivían dentro de las fronteras israelíes y, en el contexto de la Guerra Fría, a espiar a las formaciones políticas de izquierda sospechosas de colaborar con la Unión Soviética. En esta labor de control político recibieron numerosas críticas que pusieron en duda una actividad que muchos consideraron represora y contraria a las libertades que supuestamente garantizaba la joven democracia del estado de Israel.

Los éxitos más notables del Shabak se produjeron durante la década de los sesenta, cuando sus agentes consiguieron desenmascarar a destacados espías que trabajaban para el Bloque del Este infiltrados en la cúpula israelí del poder político y militar. Pero al igual que ocurrió con otros servicios de inteligencia occidentales, la caída del Muro de Berlín supuso para el Shabak una pérdida de identidad que le hizo entrar en una profunda crisis. En los años 80 y 90 algunos de sus miembros se vieron implicados en turbias operaciones que los relacionaron con las cloacas del estado. Tampoco faltaron las acusaciones de torturas y ejecuciones extrajudiciales de varios detenidos bajo su custodia. Sus siniestros métodos llegaron a dar nombre a una técnica de interrogatorio conocido como “Posición Shabak”, que consiste en atar por la espalda las manos y pies del detenido a una silla, cubrir su cabeza con una capucha o bolsa y privarle del sueño durante prolongados periodos de tiempo al mismo tiempo que escucha música o sonidos estridentes.

Con la llegada del nuevo siglo, el Shabak adoptó sus competencias a las necesidades de defensa y protección exigidas y perfeccionó sus técnicas para luchar contra los enemigos del Estado de Israel, actuando en colaboración con otras ramas de las Fuerzas de Defensa para realizar asesinatos selectivos de presuntos terroristas mediante el empleo de satélites, drones y helicópteros artillados. De esta forma se convirtió en “El escudo invisible” que protege sus fronteras, tal y como reza el lema que preside la portada de la página web de la agencia. 

J.L. Hernández Garbi