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Por Martin Roberts

En enero de 2015 ha tocado a quien esto escribe intentar averiguar, de parte del Daily Telegraph de Londres y como freelance, un supuesto vínculo entre Alexander Litvinenko y lo que aquél denominó “los servicios secretos españoles”, por lo que contacté con un fiscal anticorrupción en Madrid.

Lo que se ha concluído – como se explicará abajo – es que esta hipótesis (por lo menos tal como fue formulada por el citado rotativo) era contradictoria y carecía de evidencia fidedigna, cosa que sin embargo no impidió que tuviera algún recorrido posterior en medios prestigiosos, y si por un lado no iban por allí los tiros, por otro algo de interés se puede deducir.

También se ha podido constatar la falta de rigor de por lo menos un periódico y alguna emisora británicos – tanto por motivos estructurales como coyunturales — en contraste con agencias de noticias como Reuters, con la que había colaborado previamente durante muchos años.

Litvinenko, como todos sabemos, fue un agente del SFS ruso especializado en temas de crimen organizado, que desertó, se afincó en Reino Unido, se naturalizó británico y publicó dos libros acerca de las supuestas actividades encubiertas del mismo SBS. Entre otras cosas, alegó que el presidente ruso, Valdímir Putín, ordenó el asesinato de la periodista Ana Politovskaya en octubre de 2006. Poco después, Litvinenko fue envenenado y murió en Londres en noviembre del mismo año, con 43 años.

Arranca la investigación oficial

En enero de 2015 el juez encargado de la investigación en Londres empezó a recoger testimonios, cosa que suscitó el interés de muchos medios, sobre todo en Reino Unido. El abogado de la viuda, Marina Litvinenko, declaró lo siguiente, según una transcripción que me remitió el Telegraph (la traducción es de servidor):

Primero, cuando murió, el señor Litvinenko no solo colaboraba con los Servicios Secretos Británicos, sino además, a instancias del MI6, colaboraba con los Servicios de Seguridad Españolas como agente remunerado.

“La información que le tocó remitir al Servicio de Inteligencia Español involucraba el crimen organizado, o sea actividades de la mafia rusa, en España y de forma más general, y esta información fue facilitada a un fiscal especial para el crimen organizado, llamado José Grinda González.

Nótese que se trata de una afirmación sin contrastar de tercera mano, o sea lo que contó el abogado que contara la señora Litvinenko acerca de su difunto marido, y eso en el supuesto de que ella conociera al detalle cuanto hacía éste, cosa que era de dudarse, como veremos abajo. Aun así, ella confundió la fiscalía española con “los servicios de seguridad/inteligencia”.

Ahora bien. el susodicho Grinda es efectivamente fiscal anticorrupción y su nombre había salido a la luz en un cable de la Embajada de EE.UU. en Madrid, fechado el 11 de febrero, 2010, y publicado en diciembre del mismo año por wikileaks.

Según el citado cable, Grinda participó en una reunión con funcionarios estadounidenses y les informó acerca de sus investigaciones en las actividades de la mafia rusa en España. Entre otras cosas, citó y calificó como “acertada” una “tesis” de Livinenko, según la cual los servicios de inteligencia y seguridad rusas “controlan CO en Rusia”.

Nótese que Grinda (según wikileaks) se limitó a repetir lo que Litvinenko había dicho muy públicamente, que en momento alguno dijo haber tenido contacto con él, ni que se lo habia planteado, y nada dijo de los “servicios secretos” españoles. El cable sí se refiere a una “versión” de un encuentro entre Litvinenko y estos servicios secretos poco antes de su muerte, pero no da más detalles.

En 2012 el Telegraph publicó un par de artículos en base a este cable, tras su difusión por wikileaks.

Mi granito de arena

Cuando empieza la investigación oficial y depone la viuda de Litvinenko, allí es donde entra servidor en escena, pero de forma tentativa. El Telegraph me pidió contactar con Grinda, cosa que hice, y hacerle todo tipo de preguntas; por ejemplo cuánto Litvinenko había cobrado por mes de los “servicios secretos” españoles y qué sabía acerca de los vínculos de Putin con la mafia rusa, preguntas que me han parecido disparatadas.

Digo esto porque en primer lugar, como ya se ha dicho, Litvinenko ya había dedicado un libro entero al tema y si acaso alguien tuvo oportunidad de recabar información privilegiado al respecto, sería MI6 y no un fiscal en el extranjero.

Sin embargo, el lema del freelance es “di que sí a todo”, nada se pierde con intentar y agradecí la amabilidad de Grinda de recibirme en su despacho. No me permitió grabar nuestra conversación, pero sí tomar apuntes, y me hizo un par de aclaraciones después por escrito.

Básicamente, no quiso confirmar ni negar que se había encontrado con homólogos americanos, tal como afirmaba wikileaks, y aun que semejante encuentro se hubiera producido, tampoco podría decir nada al respecto. Sin embargo, colaborar con homólogos de otros países sí formaba parte de su trabajo.

Dijo que nunca tuvo contacto con Litvinenko y, que él supiera, éste tampoco había colaborado con la fiscalía española. Añadió que no tenía idea de supuestos vínculos de Putin con la mafia. Como Litvinenko estaba bajo la protección de las autoridades británicas, Grinda opinó que este tipo de cuestiones le competían a éstas, que me parece perfectamente coherente.

Ahora bien, dijo que respecto a lo que incumbía a él, Litvinenko pudo haber sido un buen testigo – entre otros posibles – por lo que sabía acerca de cómo funcionaba la mafia rusa en general. Concretamente, me escribió:

  1. El interés por el sr. L era genérico, sobre el crimen organizado ruso, no estaba limitado a una persona en concreto.
  2. Ignoro si Policía o Guardia Civil pudieron realizar gestiones respecto de L.
    Se realizaban frecuentes reuniones entre los investigadores y se valoraron varias personas como testigos idóneos, no recordando las personas concretos respecto del Sr. L.

Grinda sí parecía, lógicamente, en condiciones de aportar información acerca de las actividades de la mafia rusa en España, pero este tema no le interesaba al Telegraph.

Ecos posteriores

Allí termina mi colaboración con el Telegraph, y de forma definitiva. Que yo sepa, nunca publicaron nada más citando a Grinda con relación a Litvinenko, o acerca de cualquier colaboración que pudiera tener éste con España, cosa que sin embargo hizo la BBC en un artíclo publicado en julio de 2015. La BBC citó a Grinda diciendo –.igual como me había dicho a mí – que le hubiera gustado entrevistar a Litvinenko.

Añade la BBC que ha conseguido un “documento confidencial”, según el cual “los españoles estaban cercando a la mafia rusa que operaba en España”, y que un supuesto mafioso citó en una entrevista a Putin.

Luego cuela – de forma mañosa, me parece – una cita de Grinda, en donde repite éste lo que se había afirmado varias veces antes acerca de supuestos vínculos entre criminales rusos y miembros de la administración rusa. Digo “mañosa” porque da a entender que Grinda respalda lo del documento secreto, o sea la BBC “tira la piedra y esconde la mano”. Un viejo truco.

Cabe destacar que a continuación, la BBC cuenta que “una fuente bien relacionada” afirma que la colaboración de Litvinenko con agencias occidentales no fue lo que motivó su muerte, sino que él había atravesado una línea roja al acusar a Putin.

Otro granito de arena

Hoy, debido al confinamiento por el coronavirus, he tenido tiempo para indagar un poco por mi cuenta, cosa que mucho me temo no hizo en su día el Telegraph, antes de encargarme una búsqueda inútil (y no por primera vez).

Primero, he descubierto que la supuesta colaboración entre Litvinenko y los “servicios de seguridad” españoles se había mencionado en otro cable de la Embajada de EE.UU. en Madrid, con fecha de agosto 2009. Aquí trasciende que los funcionarios norteamericanos, lejos de contar con información privilegiada, ¡se habían limitado a leer El País!

En 2008, el citado diario publicó un artículo intitulado Litvinenko dio pistas de mafiosos rusos en España, en el sentido que información que había aportado el espía ruso facilitó la Operación Troika, “la mayor operación habida hasta el momento contra la mafia rusa en Europa”. El artículo explica que tres fiscales – Grinda, entre ellos – habían investigado a mafiosos rusos en España, y que el juez instructor fue Baltazar Garzón, pero no dejó claro si esto sucedió antes o depués de Troika. Si bien el artículo abunda en otros detalles, no cita fuentes y el vínculo entre Litvinenko y las instancias españolas tampoco queda nada claro, o sea el artículo no aclara con qué departamento – o departamentos – habló.

Total, ni la viuda de Litvinenko, ni wikileaks, ni la Embajada de EE.UU., ni la BBC, aportó nada en lo esencial que no hubiera publicado El País años antes. Haberlo sabido antes, y mi humilde enhorabuena al País.

Concluye la investigación oficial

En enero de 2016 la investigación oficial británica, a cargo del juez Sir Robert Owen, publica su informe. Owen admite como evidencia varios testimonios acerca del supuesto vínculo de Litvinenko con las autoridades españolas y dedica un capítulo entero a examinar el tema.

Sin embargo, Owen recuerda que su propósito no es comprobar si tal vínculo ha existido o no:

el tema a considerar a efectos de esta Investigación es si pudo haberse dado cualquier enlace entre esos asuntos y su muerte [de Litvinenko].

Primero, desestima lo dicho por la viuda:

La Sra Litvinenko desconocía los detalles de la labor que el Sr Litvinenko realizaba en España  – dijo ella que, “Sasha no me contó gran cosa porque intentaba protegerme.”

Owen examinó también una declaración que prestó a la Policía Metropolitana de Londres en diciembre de 2006 el oligarca ruso exiliado Boris Berezovsky, en la que éste afirmó que Litvinenko había colaborado con “el servicio de inteligencia española”.

Muy curiosamente, Berezovsky fue hallado muerto en su domicilio en Inglaterra en 2013, colgado con una liga entorno al cuello. El juez de primera instancia no pudo determinar si se trataba de suicidio o homicidio.

Sobre la importancia de la colaboración de Litvinenko con las instancias españolas y sus repercusiones, Owen afirmó que:

[La abogacía oficial] no estableció una causa prima facie en torno al papel del Sr Berezovsky, la mafia española y/o demás organizaciones criminales, Mario Scaramella*, o grupos chechenos, en la muerte del Sr Litvinenko.

En su resumen, Owen afirmó estar seguro de que Litvinenko fue envenenado, con dolo, con plutonio-210, colocado en una tetera por Andréi Lugovói y Dmitri Kovtun (ambos exagentes del KGB), que éstos no actuaron solos, que es “una fuerte probabilidad” que lo hicieran a instancias del SBS, y que todo fue autorizado “probablemente” por Putin.

La policía británica ha señalado a Lugovói y Kovtun como sospechosos principales, mientras que ambos han insistido en su inocencia en entrevistas con la BBC. El gobierno ruso se ha negado a extraditar a Lugovói, que hoy es diputado por el ultranacionalista Partido Liberal Democrático y por tanto goza de inmunidad parlamentaria.

Reflexiones personales

Acerca del vínculo entre Litvinenko y España, estamos ante el problema que todo testimonio es posterior a la muerte del espía ruso. Que sepa quien esto escribe, él nada dijo al respecto en vida y oportunidades tuvo. Además de publicar dos libros, cuando ya estaba enfermo de muerte, hizo declaraciones a la Policía Metropolitana y concedió una entrevista al Sunday Times.

Todo depende de la credibilidad de los artículos publicados en El País, cosa que por una parte, no me atrevo a desestimar, y por otra, tampoco pondría la mano en el fuego. Como periodista, bien sé que a veces hay que recurrir a fuentes anónimas, sobre todo cuando de temas delicados se trata. También sé que a menudo las mismas fuentes anónimas manipulan, y tanto. Son gajes del oficio.

El juez Owen ni respalda ni desestima lo dicho por El País, porque no era el objetivo de su investigación, como se ha dicho

Me temo que a ciencia cierta nunca sabremos si Litvinenko colaboró, o no, en este sentido, a menos que salga un testigo fiable (y no un simple conocido) en algún proceso jurídico, cosa que parece poco probable a más de 13 años de su muerte. Cualquier información que pudiera aportar Litvinenko en su momento sería de poca utilidad hoy en día.

Cobertura mediática británica

Como colofón, el autor se permitirá algunos comentarios acerca del tratamiento de los medios británicos del tema español, como periodista británico, y además porque Litvinenko residió durante los últimos años de su corta vida en Reino Unido.

Diremos que la tentativa del Telegraph ha sido superficial y mal concebido, por motivos estructurales y coyunturales, como he dicho arriba.

En nuestro paso como freelance por cinco periódicos londinenses, nos hemos percatado de que simplemente no cuentan con los mismos recursos que una agencia como Reuters (donde trabajé durante muchos años) para cubrir noticias internacionales, ni en términos de personal, ni pericia, ni a menudo emplean el mismo rigor. Si bien tienen algunos corresponsales — la mayoría de mucho mérito — éstos suelen ser opacados por autodenominados expertos que se pronuncian sobre todo tipo de asuntos internacionales desde la comodidad de sus oficinas, si es que se molestan en salir de casa.

Sin embargo, al público lector esto suele importarle poco o nada y es normal, porque estos expertos cobran mucho más que el humilde corresponsal (y el freelance ni se diga), y salen a menudo en televisión y radio. Cito como ejemplo a Boris Johnson, que colabora desde hace décadas en el Telegraph, donde además de cobrar 5.000 libras (6.000 euros) por columna, se convirtió en una auténtica celebridad y ha llegado a ser primer ministro.

A esta situación estructural hemos de añadir una coyuntura cada vez más difícil para todos los medios, o sea su financiación en una época en que ya no tienen el monopolio sobre la distribución de su contenido, debido a Internet, cuanto más en tanto se puede acceder desde un aparato que cabe en el bolsillo.

Para colmo, el contenido que publican consiste cada vez menos en noticias como tal, y más en  trending topics y temas que inducen al consumo, como estilo de vida, tecnología, viajes y moda. Si esto fuera poco, los medios tienen que competir con todo tipo de bulos en las redes sociales, a menudo propagados por bots mediante el uso de algoritmos, o incluso ciberespías.

O sea, estamos ante una carrera hacia abajo en términos de calidad y presupuesto (salvo para “las plumas grandes”), por lo que han recortado mucho sus corresponsalías y se dedican poco o nada al periodismo de investigación.

Dicho sea de paso, ha quedado ampliamente demostrado que Johnson encaja perfectamente en este entorno; ni a él ni sus lectores, ni sus votantes, les importa si dice la verdad, o no, mientras él diga lo que quieran oír.

Para no restar méritos, diremos que el fuerte de lperiódicos como el Telegraph es que sí han podido dedicar recursos a noticias nacionales. El Telegraph, por ejemplo, empezó a publicar relaciones de gastos de los diputados, sufragados por el contribuyente, que causó un auténtico escándalo.


*   Abogado italiano que al parecer contactó a Litvinenko poco antes de que éste muriera. Fue repatriado en enero de 2007 y detenido en seguida, acusado de engañar a la policía acerca de una trama de magnicidio y hacerse pasar por espía, entre otras cosas. Véase artículo de la agencia Reuters, que deja claro que la fiscalía italiana le considera todo menos un testigo fiable.