La leyenda negra. Jaime Rocha. I.

Discurso de ingreso en la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias Artes y Letras

Comienzo mi intervención agradeciendo a esta Real Academia, y a sus ilustres miembros, el honor de su acogida y en especial a su directora por el trabajo y dedicación a esta institución cuyos frutos son bien palpables y reconocidos en toda Hispanoamérica.
Y, ¿cómo no? A mi querido amigo e ilustre académico D. Rafael Sánchez Saus por sus cariñosas palabras e inmerecidos elogios.
No ha sido fácil para mí elegir un solo tema del que hablar hoy en este solemne acto. Mi condición de marino me inclinó, en un principio, hacia los muchos y heroicos hechos llevados a cabo en tierras hispanas del Nuevo Continente, como se le llamó durante un  tiempo, por nuestra Armada y algunos de los más ilustres marinos como Jorge Juan o Blas de Lezo, por citar únicamente dos ejemplos, aunque destacables por sus actividades bien diferenciadas como la misión geodésica llevada a cabo por Jorge Juan en El Ecuador para medir la longitud de un arco de meridiano terrestre, cuyo propósito fundamental era comprobar la forma achatada de la tierra según la teoría de Isaac Newton, o la heroica defensa de la Cartagena colombiana de “Medio Hombre” como llamaban al guipuzcoano  Blas de Lezo por  sus numerosas heridas de guerra.
Abandoné pronto este propósito por ser hechos y personajes bien conocidos por los miembros de esta Real Academia.
Pensé más tarde en una cuestión de más actualidad a cuyo desempeño he dedicado buena parte de mi vida profesional: Los Servicios de Inteligencia. Su existencia se remonta a la más remota antigüedad, siendo citadas en la Biblia algunas acciones de inteligencia y espionaje, pero sin llegar tan lejos, recomiendo a quien esté interesado en el tema, el espléndido libro de mi buen amigo Fernando Martínez Láinez, titulado “Espías del Imperio”, que es la historia de los Servicios Secretos Españoles en la época de los Austrias.
Sobre este mismo tema he dado numerosas conferencias en muchas universidades españolas, unas con el título “Inteligencia y Seguridad” y otras con el de “Servicios de Inteligencia: Historia y Mitos” en la que cito a don Juan Velázquez de Velasco, militar, noble y Caballero de la Orden de Santiago, nombrado “Espía Mayor del Reino” por Felipe III o el magnífico y extenso Servicio de Inteligencia con que contaba el Rey Felipe II, del que se decía que obtenía mejor información que cualquier otro monarca europeo, lo que le permitía tomar las decisiones más acertadas.
En esas dudas estaba cuando empezaron a llegar a mis manos, algunos libros de distintos autores y nacionalidades sobre un tema que, sinceramente, creo que será del interés general: “La Leyenda Negra Española”
La Real Academia de la Legua Española lo define así: “Una leyenda es una narración de sucesos fantásticos que se transmite por tradición” y refiriéndose a la “leyenda negra”, dice: “Relato desfavorable y generalmente infundado sobre alguien o algo” y en nuestro caso ese alguien es España y su historia, fundamentalmente su actuación tanto en el territorio peninsular como en Europa y América.
Con anterioridad me he referido a lo que en términos muy genérales lamamos “inteligencia” que es de un valor incalculable en tiempos de guerra es, esencialmente, la información o la “desinformación” entre contendientes.
Decía el famoso estratega militar chino Sun Tzu en su conocido libro “El Arte de la Guerra”, escrito en el siglo V antes de Cristo, en el Capítulo XIII titulado “Sobre el uso de espías”: “Un ejército sin agentes secretos es como un hombre sin ojos y sin oídos”, es la batalla de la desinformación que consiste en escoger textos, noticias o cualquier información y exagerar los aspectos negativos del enemigo o se inventan con el único objetivo de menospreciarlo y descalificarlo entre los suyos, y, por supuesto, de que la verdad y la justicia está de nuestro lado y por lo tanto estaría justificada la lucha hasta conseguir su derrota.
Es en tiempos de guerra donde la información o desinformación tienen sus objetivos estratégicos para alcanzar la victoria, pero ¿Qué decir? o ¿Cómo calificar? Cuando estas leyendas y desinformaciones se producen en épocas de paz y normalidad y se repiten, amplían y documentan con nuevas y más graves mentiras, incluso entre países supuestamente aliados.
La Leyenda Negra antiespañola, en su narrativa contra la obra de España en Europa y América es pura invención, mentiras absolutas rodeadas de algunas verdades o medias verdades, una habilidad frecuente en este tipo de acciones: una gran mentira rodeada o ilustrada con medias verdades que introduzcan un elemento que dé idea de seriedad y corrección, aunque bien se ocupan en exagerar los aspectos más negativos, ocultando los méritos y hechos positivos realizados por los españoles.
La Leyenda Negra Española responde con asombrosa exactitud a lo que hemos definido como desinformación sobre el enemigo.
Nuestra Leyenda Negra tiene una característica diferencial a la que han sufrido o sufren otros países o “Imperios”, como muy bien narra en su obra “Imperiofobia y Leyenda Negra” la escritora española Elvira Roca. La escritora se refiere a los imperios romano, ruso, norteamericano y, naturalmente al español, cuya Leyenda Negra perdura tras más de cinco siglos de existencia.
Decía que la Leyenda Negra española tienen una característica diferencial muy importante y que es en gran medida la causa de su perdurabilidad: nace y se desarrolla fuera de nuestras fronteras, pero es, a partir de la guerra de la Independencia española a principios del siglo XIX con el enfrentamiento entre liberales y partidarios del Antiguo Régimen, cuando se instala para quedarse, dentro de nuestras propias fronteras, alimentada y ampliada por una de las dos partes en litigio.
Las dos Españas”, el poema de Antonio Machado, define con exactitud las causas de que, en poco más de un siglo, exactamente, ciento dos años, los que van desde 1834 a 1936, hubo cuatro guerras civiles, las tres carlistas de 1833, 1846 y 1872 para terminar ese periodo con la guerra civil de 1936, a las que se suman numerosos pronunciamientos.

 “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. 

Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

 

En este marco de continuos y graves enfrentamientos entre españoles peninsulares la Leyenda Negra encuentra un caldo de cultivo muy apropiado para el desarrollo de bulos, mentiras y “desinformación”, que ya vimos que constituyen una poderosa arma para destruir al enemigo, solo que en este caso los enemigos eran los propios compatriotas. Ese factor tan importante y diferencial es la causa de que la Leyenda Negra española dure más de cinco siglos.
Viene aquí al caso el conocido verso del poeta catalán del siglo XIX, Joaquim Bartrina:

Oyendo hablar a un hombre, fácil es

Saber dónde primero vio la luz del sol

Si os alaba a Inglaterra, será inglés

Si habla mal de Prusia en un francés

Y si habla mal de España…es español

 

La Leyenda Negra antiespañola atribuye a nuestro país, no solo en el pasado, sino que perduran, injustos calificativos como la ignorancia, el fanatismo, genocida o enemiga del progreso y la modernidad.

Existe una pequeña controversia sobre quien acuñó con este nombre al conjunto de términos e historias negativas sobre nuestro país. Julián Juderías publicó a principios del siglo XX su obra: “La Leyenda Negra y la verdad histórica”, pero ya antes, Emilia Pardo Bazán en 1899 empleó este mismo término en una conferencia pronunciada en Paris.
El origen del término, tan apropiado, fue muy posterior al nacimiento de esa imagen y publicidad negativa cuyos comienzos se sitúan nada menos que a finales de la Baja Edad Media, cuando la hegemonía de Aragón en el Mediterráneo e Italia. En muchas ciudades italianas surgieron multitud de leyendas de todo tipo contra los españoles, acusándoles de ser una mezcla de judíos y moros, es decir, le daban la consideración de una raza inferior.
El mestizaje aparece ya a ojos de otros europeos como una lacra y no como una mejora de la raza, como defiende José Vasconcelos en su ensayo, publicado en Madrid en 1925, en inglés y español, con el título: “La Raza Cósmica”.

 El concepto de “raza cósmica” de Vasconcelos, merece mucho más que esta breve referencia, pero no quiero pasar por alto una cuestión tan importante.

Vasconcelos expresó la ideología de la “quinta raza” del continente americano como una aglomeración de todas las razas del mundo, sin distinción alguna, para construir una nueva civilización con aportaciones de conocimiento de personas procedentes del mundo entero constituyendo la

era universal de la humanidad”. 
La expresión “raza cósmica” engloba la noción según la cual los conceptos exclusivos de raza y nacionalidad deben ser superados. Junto con un grupo de intelectuales mejicanos en la década de 1920 declararon que los Iberoamericanos tienen sangre de las cuatro razas primigenias del mundo: roja de los amerindios, blanca de los europeos, negra de los africanos y amarilla de los asiáticos, creando así la “raza de bronce”, enriquecida por las aportaciones de distintos orígenes.
Se opone Vasconcelos a las ideas de Charles Darwin, calificándolas de meras teorías científicas, creadas con el único objetivo de validar y explicar la superioridad racial que justifica la represión de otras, ofreciendo, Vasconcelos, un optimista futuro para el desarrollo de la “raza cósmica
La aparición de la imprenta en el siglo XVI, en plena época de enfrentamientos entre España, Inglaterra y Holanda, facilita la divulgación y transmisión de noticias procedentes de América y la publicación de la primera edición del libro de Fray Bartolomé de las Casas, “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, ya de por si crítico con los primeros años de la colonización española, fue traducido a otros idiomas y convenientemente exageradas las críticas del fraile dominico.
No obstante, el carácter crítico de la obra, no fue censurado en España y circuló libremente hasta ciento ocho años después, en 1660, cuando la Inquisición española decretó su prohibición. Esta obra provocó una reunión en Valladolid en 1542 de una comisión nombrada por el Rey Carlos I para oír al padre Las Casas y estudiar el problema, dando lugar a la redacción de las Leyes Nuevas. Años más tarde estas leyes fueron reformadas en el sentido de integrar a los pobladores de las tierras americanas en las estructuras españolas y favoreciendo el mestizaje. Ya en 1514 se habían autorizado los matrimonios interraciales.
El hecho de la aparición de la imprenta fue fundamental y lo sigue siendo en la actualidad para la difusión de la Leyenda Negra. Son los libros los difusores de la leyenda, los que la llevan por todo el mundo, por tanto, fundamentalmente, de libros vamos a hablar. Existe mucha literatura en uno y otro sentido, como difusores de la leyenda o como defensores de la historia hispana.
Ya hemos dicho que la aparición de la imprenta en el siglo XVI fue un factor determinante para la rápida expansión de la Leyenda Negra, pero no en toda la geografía europea o americana tuvo los mismos componentes ni la misma aceptación.
En Italia la amenaza de la hegemonía aragonesa en el Mediterráneo a las ciudades – estado italianas, la llegada de la familia valenciana de los Borgia que dio dos Papas, Alejandro VI y Calixto III, el dominio militar de Nápoles y la atribución del saqueo de Roma exclusivamente a españoles, cuando habían participado un número muy superior de protestantes alemanes, alimentó la proliferación de leyendas negativas atribuyéndoles asesinatos y violaciones masivas.
En Alemania, surge un nacionalismo alemán, originado en las guerras religiosas del siglo XVI, que presentan a los españoles como colaboradores de judíos y musulmanes, pero defensores a ultranza del Papa. A Alemania llegan también numerosos holandeses expulsados de Flandes que contribuyen con su narración para nada favorable a los españoles.
En Francia, enfrentada con España en múltiples guerras desde finales del siglo XV, incluyendo las que tuvieron lugar sobre suelo de la península italiana, hasta finales del siglo XVI entre Felipe II y Enrique II, propiciaron las fuertes críticas a nuestros reyes a los que calificaban como crueles, avaros y violentos. Atacaban los franceses las represiones hispanas en Flandes. La obra más conocida es “Antiespañol” de Antoine Arnauld, publicado en 1590. Los aportes de algunas figuras destacadas como Montesquieu, Voltaire y Rousseau atacaron a la España “atrasada y clerical”, como un reflejo de la lucha entre los liberales y el Antiguo Régimen. Los ilustrados franceses asociaban a España con la intolerancia y el fanatismo.