Hace algo más de un año descubrí, ojeando por Internet, ya saben, algo llamado Edimburg Spy Week, nada menos que la existencia de una semana dedicada a la literatura de espionaje organizada bajo los auspicios de la Universidad de Edimburgo. Su declaración de intenciones me pareció magnífica: «Edinburgh Spy Week es un evento público único que se centra en la ficción y el cine de espionaje y las formas en que el secreto y el espionaje recorren nuestra historia y cultura. Reunimos a profesionales creativos e investigadores académicos para hablar sobre libros e ideas de manera pública y accesible. Nuestra base está en el departamento de literatura inglesa de la Universidad de Edimburgo y trabajamos con otros organismos culturales en Edimburgo para traer a los mejores escritores de espías contemporáneos a Edimburgo». Después de revisar sus últimos años con presencias tan interesantes como las de James Robertson, Charles Cumming o Stella Rimington me pareció que era injusto que la novela de espionaje española, o el ensayo si a eso vamos, no tuviera una presencia semejante. Todo esa idea entroncaba con el interés, ampliamente demostrado, de Fernando Martínez Laínez en «independizar» la novela de espionaje de la «novela negra» con la que siempre se nos había identificado a los autores de espionaje, tal vez porque, de un modo natural, también somos autores del género negro. Y finalmente, a raíz de mi intervención en el curso de verano de la Universidad Politécnica de Cartagena sobre Inteligencia y Democracia descubrí que existía algo llamado «Cultura de Inteligencia» una suerte de simbiosis entre los servicios secretos españoles, el CNI para ser más exacto, y las universidades, con la finalidad de dar a conocer la función, real, de los servicios de Inteligencia en un Estado democrático. Con todo ese bagaje un servidor y mi amigo y colega Martínez Laínez nos propusimos organizar unas jornadas de novela de espionaje a imagen y semejanza de las de novela negra con la muy loable intención de, un día, equipararnos a la Edimburg Spy Week. No es necesario remover el pasado pero fueron cuatro los Ayuntamientos que declinaron la oferta, algunos porque «nos viene grande», otros por razones políticas y otros por falta de fe. Y finalmente ha sido la Cátedra de Servicios de Inteligencia y Sistemas Democráticos de la Universidad Rey Juan Carlos, dirigida por Fernando Velasco la que nos ha ofrecido su apoyo y su capacidad de organizar algo así. A través de ellos se unió también AEMSIE, la organización de antiguos agentes de los Servicios Secretos y finalmente pudimos organizar y desarrollar LETRAS Y ESPIAS, las primeras jornadas de novela de espionaje en español. Ni que decir tiene que ha sido una primera vez con lo que eso significa, un ensayo que ha contado con la participación entusiasta de una veintena de profesionales, una prueba de fuego que ha movilizado a la opinión pública, a los estudiantes, a los lectores y a los interesados en la realidad de como va el mundo visto a través de la ficción novelística.

José Luis Caballero